
Dicen que tener un amante es malo… pero yo no estoy tan segura de que sea así. No hablo solo del aspecto físico de tener un amante (esa persona con la que te encuentras una hora y desahogas unos minutos pasionales), no hablo de esas personas.
Hablo más bien de esas personas y cosas que nos hacen sentir bien, leí en un artículo que los amantes son necesarios para estar de novios con la vida, reencantados con las cosas que hacemos y queremos y también nos permite vivir y no sobrevivir en este entorno lleno de cosas interesantes por descubrir.
Yo generalmente, me he sentido encantada con la vida con el trabajo y con todas las actividades que he realizado o realizó por qué he hecho muchas algunas de mi gusto algunas no tanto otras que no he llegado a terminar… pero hay un aspecto en mi vida en que no he podido encontrar hacer bien y eso es vivir en pareja.
La vida en pareja para mí siempre ha sido algo utópico medio pintarrajeado de colores rosas y purpuras, con el tiempo me he dado cuenta que no es así, pues como dicen, algo tan humano como el amor no puede pretender aspiraciones tan altas como la eternidad, es un sentimiento humano que nos ayuda a ser mejores o peores dependiendo de nuestras propias aspiraciones y del entendimiento que tengamos del amor.
Yo siempre he sido emocional más que racional para mí el amor es mariposas en el estomago, agitaciones interiores y sobre todo es escozor en los ojos que me hace querer llorar por las connotaciones ternurientas y afectivas de las cosas y personas, en ausencia de esas emociones amorosas me voy por los derroteros de las pasiones, siempre remecedoras que he sentido por varias cosas y personas. Cuando consigo añadir un libro a mi listado de lecturas o cuando avanzo algún cuadrante en mi bordado porque no hay más valor en algo que lo que te esforzaste en conseguirlo, me siento plena, me lleno de orgullo, cuando camino por la calle y me lleno de seguridad y voy erguida siguiendo el ardor de mis interiores esas cosas siempre me abordan y me desbordan. Y cuando conozco a alguien que me hace sentir deseosa y juvenil con ganas de seguir delante de creer y crecer, ahí es cuando considero que se justifica no limitarse a querer a una sola persona o disminuir tu capacidad de querer porque muchas veces los demás no tiene la capacidad de soportar tales sentimientos, ¿¿si mi capacidad de amar y entregar es mayor a la de mi pareja que hago con todo lo demás??
Yo, generalmente, redirijo mis emociones hacia otros y otras, pero ahí se me vienen los conflictos porque todos quieren exclusividad y yo también la quiero, a veces, pero al parecer en el mercado no hay cabida para los a veces y los podría ser, en temas amorosos, por lo tanto entramos en el juego sucio de los amantes o de los “amigos” cuando lo único que queremos es un poco de variedad, pues en la variedad esta la riqueza que permite elegir la mejor opción. Frívola??? Si, a veces, gracias!!!, pero no olvidemos que en cuestiones de amor y amantes las reglas nunca son muy claras.